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miércoles, 13 de mayo de 2015

CENTAUROS DEL DESIERTO (The Searchers 1955)

Se abre una puerta...

Era una entrada obligada. Dejando aparte mi afinidad personal, en los últimos años se han prodigado las listas de las mejores películas de la Historia del Cine en medios mediáticos. Entre los tres primeros lugares, y en algunos casos en el primero, ha estado Centauros del desierto. Tiene su mérito porque los críticos son poco proclives al western y el espectador medio no suele serlo. Grande es pues la hazaña de los centauros. Que no son centauros: el titulo original es The Searchers, en puridad Los buscadores, que tiene que ver mucho con el desarrollo de la película y poco con el titulo español, mas marchoso.
La película está inspirada en un relato de Alan Le May, autor también de Policía Montada del Canadá, San Antonio, Los que no perdonan... Digo inspirada porque Ford y sus guionistas la recondujeron, magnificando el papel de John Wayne, reduciendo otros, alterando la relación del indio y su cautiva, el final, puro cine pero no pura novela... En fin, que está basada. Pero es una gran novela, la obra de un erudito sobre el tema. Si alguien quiere leerla, yo lo he hecho, tendrá otra visión del tema. Le May incluye, en otro contexto, la declaración de principios de Mano Amarilla (Anthon Quinn) previa a su lucha con Buffalo Bill: Aunque yo haya muerto, el sol seguirá brillando, la hierba seguirá creciendo, el agua seguirá  corriendo. De oído.
Como es tradicional en su director, John Ford, gran parte del reparto lo copa lo que se dio en llamar la compañía estable de Ford. Ford era muy sensible a la amistad y a lo largo de los rodajes iba incorporando actores que luego volvían a ser llamados o no. Es fácil reconocerlos en uno u otro papel a lo largo de su filmografía. Tal era esa amistad que en ocasiones pedía a los guionistas que añadieran un pequeño papel para incluirlos en el rodaje. En el caso de Centauros hay dos actores a los que impuso Ford contra viento y marea: Jeffrey Hunter (Martin Pawley) y Natalie Wood (Debbie).


                                JEFFREY Y NATALIE

El resto son los habituales incluyendo a John Wayne. Nadie duda que el niño bonito de Ford era Wayne y desde luego el hacedor del personaje que este interpretaba. Hasta aquí. Trastocando el relato y
el carismático personaje, Ford / Wayne crearon un papel difícil, desagradable, nada risueño, cruel, muy alejado del arquetipo. Hay quien dice que la falta de éxito los primeros tiempos de la exhibición de la película, se debió a que el público no aceptaba al nuevo Wayne. Pero era la revelación de Wayne como un buen actor mientras que antes había sido un estereotipo.


                                  WAYNE AVIESO

En esta galería hay que nombrar también a los indios que los muy observadores pueden también reconocer en sucesivos western. Y es que siempre recurría Ford a una tribu de navajos, como recurría a los mismos escenarios de una localización llamada Monument Valley. La sintonía con los navajos fue tan estrecha que la tribu le concedió un titulo honorifico. 
El nombre del autor de la banda sonora, Max Steiner, está presente en trescientas ochenta (380) películas, eso sí muchas veces en letra muy pequeña.
Queda hablar del director: John Ford. Hablemos:
La patrulla perdida, El juez Priest, El delator, La diligencia, El joven Lincoln, ¡Que verde era mi valle!, Pasión de los fuertes,
Fort Apache, Tres padrinos, La legión invencible, Río Grande, El hombre tranquilo, Mogambo, Escrito bajo el sol, Misión de audaces, El sargento negro, Dos cabalgan juntos, El hombre que mató a Liberty Valance, La conquista del Oeste y así, hasta
ciento cuarenta y cinco (145)  películas.
Se cierra una puerta

2 comentarios:

  1. Se abre la puerta del CINE. Un film digno del Renacimiento,canon de belleza cinematográfica.

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  2. Ni mil palabras mas.Una acotación:las sucesivas vistas de la película, vale la pena dirigir la mirada a las cosas que están en un segundo plano.Nada es casual. Un abrazo.

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