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sábado, 26 de marzo de 2016

REBELDE SIN CAUSA (Rebel Without Cause 1955)

Rebelde sin causa fue, en su momento, una película mítica. Ha pasado el tiempo, mucho tiempo, y queda una muy buena película que ha perdido parte de su componente mítico. Parte del componente mítico se debía a su reparto: James Dean, que en realidad llego a la cima con solo tres películas y no era un gran actor, plasmó un prototipo del que desde su cazadora roja, sus gafas reflectantes, sus tejanos, su peinado, su indolencia impostada etc. se copió y veneró todo. En el lenguaje de hoy, diríamos que se hicieron virales. También contribuyó su muerte en accidente automovilístico después de acabar el rodaje y antes del estreno de Rebelde. Se cumplía así una de las máximas de la época que hizo suya: Vive deprisa, muere pronto y compondrás un bonito cadáver. Lo bordó. La intérprete femenina Natalie Wood que alcanzaría la inmortalidad con West Side Story falleció en otro oscuro accidente en un yate lleno de amigos. Sal Mineo, el otro actor, famoso por sus papeles aniñados de acuerdo con su físico, falleció en una oscura pelea en un aparcamiento nocturno. Por cierto Rebelde abriría la puerta de la eclosión de pandillas juveniles, cuchillos etc. Aunque es anterior a West Side Story, en la aparición de la pandilla subiendo al Planetario parecen escucharse compases y verse coreografía de esta.
                                Un mito del siglo pasado
Es la parte mítica de la película. Lo demás es obra del director Nicholas Ray. El guión es obra suya al parecer basado a su vez en la obra de un psiquiatra. En realidad la película está llena de síndromes clínicos expuestos de tal forma por Ray que son fácilmente reconocibles.Ya en la primera escena, en una filigrana cinematográfica, Ray presenta a los tres protagonistas en una misma secuencia e incluso, alguna vez, en un solo plano. Las familias, o lo que queda de ellas, también tienen una aparición temprana. Hoy se llamarían desestructuradas. En realidad todo el cine de Ray está lleno de este tipo de personajes.
Ray jugaba fuerte, siempre lo hizo excepto al final de su vida profesional en que cedió al diablo, Samuel Bronson, y dirigió en España Rey de Reyes y Cincuenta y cinco días en Pekín. Pero previamente había dirigido buenas películas y algunas muy buenas.
Por mencionar algunas En un lugar solitario en la que Humphrey Bogart interpreta a un trasunto del mismo Ray con el contrapunto de Gloria Grahame; Johnny Guitar un western atípico pero que hoy es una película de culto; Chicago año 30, más personajes típicos de Ray de difícil encaje: Robert Taylor y Cyd Charisse.
Al autor de la música no lo conozco.


martes, 1 de marzo de 2016

LOS PROFESIONALES (The Professionals 1966)

Hoy, un western, o mejor dicho un subgénero llamado western crepuscular. No es nada que conlleve demérito es solo la forma de denominar al western clásico cuando se cuentan sus años finales: han aparecido las ametralladoras, el telégrafo, los automóviles, los trenes llegan a su hora... Un momento triste para los que han vivido los tiempos difíciles, para ellos no llegan los tiempos modernos sino el final de su modo de vida de siempre. El paradigma de este subgénero es Duelo en la alta sierra o también podría serlo Grupo salvaje ambas de Sam Peckimpah.
Los profesionales es una película típica de este género. A cuatro especialistas en diversas habilidades se les ofrece un trabajo peligroso de acuerdo con ellas. No tienen nada que perder y es su último tren. Está basado en una novela de un tal O'Rourke que más parece el nombre de un personaje de Ford.
El resto es mérito del director Richard Brooks, posiblemente el director americano de Hollywood más culto. Suyas son: La última vez que vi París, de Scott Fitzgerald, Los hermanos Karamazov de Dostoyewski, La gata sobre el tejado de zinc y
Dulce pájaro de juventud ambas de Tennesse Williams, El fuego y la palabra de Sinclair Lewis, Lord Jim de Joseph Conrad y A sangre fría, de Truman Capote.
La película, aparte de otros méritos, está llena de citas memorables: graffitis de Viva Villa cuando Villa= Revolución. Frases P.¿Qué revolución? R. Solo hay una, siempre la misma. El problema es saber quiénes son los buenos y quiénes los malos. A la pregunta de qué tal es el personaje de Claudia Cardinale: Una mujer capaz de hacer de un niño un hombre y de un hombre un niño.

                          Los profesionales y un jarrón

El reparto es magnífico. El personaje de Lee Marvin respira autoridad, Burt Lancaster y Jack Palance se lo pasan como niños con sus papeles de aventureros, Robert Ryan y Woody Strode son el contrapunto: Taciturnos y silentes, Claudia Cardinale como jarrón chino.
El autor de la música es un grande: Maurice Jarre, Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago, Mad Max la cúpula del trueno, El hombre que pudo reinar...
Spoiler: Los profesionales acaban con el corasón partío. Al fin y al cabo, Raza=Revolución.